Educación Familiar es un proceso de formación, orientación y búsqueda de las adecuadas actitudes que todos los miembros de la familia deben desarrollar, con el propósito de mejorar su dinámica interpersonal y su respuesta frente a las necesidades que se le presenten.
Este concepto es usado frecuentemente por los trabajadores sociales, cuando encuentran a una familia cuyos miembros están desorientados con respecto a las funciones que cada uno debe ejercer, para mantener el equilibrio adecuado y mejorar la vida familiar.
Los aspectos que abarca la Educación Familiar son:
-Administración, economía doméstica y consumo.
-Cuidados en salud, nutrición e higiene personal y del entorno.
-Relaciones interpersonales, comunitarias e institucionales.
-Resolución de conflictos y problemas de convivencia.
Esta educación se debe realizar dentro del espacio en que convive la familia, pues es allí donde se desarrollan sus actividades en común y donde se detectan a primera mano, las dificultades que tengan sus relaciones y su forma de expresarse en familia.
Ningún miembro de la familia debe ser forzado a modificar su conducta, sino más bien, se debe procurar su comprensión de la situación problemática y proponerle varias alternativas de solución, para que sean ellos mismos los actores de su propio cambio o mejora. Esto permitirá que se actúe concientemente sobre el problema, de manera espontánea, pues los resultados serán duraderos.
Todas las familias, sin distingos, viven situaciones conflictivas en mayor o menor grado, por ello, todas deberían recibir orientación adecuada, de un actor externo especializado, que los guíe a encontrar alternativas que les satisfagan a todos y les procuren una mejor y más productiva vida personal, en su entorno familiar y social.







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